domingo, 22 de febrero de 2015

El otro día

                                                   Dibujo de Universo Pamp.


El otro día murió mi tío.
El médico le dio tan solo unas horas de vida, pero él aguantó. Aguantó horas, semanas y días. Aguantó sin siquiera quererlo. Harto ya de todo, y casi sin saberlo, aguantó y aguantó hasta el final.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Bajo el manzano

                                                  Dibujo de Universo Pamp.


–¡Vamos a escribir un libro! –gritaron todos al unísono.

Nos reunimos bajo el manzano blanco, con la pequeña Melinda. Laura llevó lápiz y papel, yo la llevé a ella, y ella trajo a Germán para que nos ayudara.
Miguel vino con sus medionovias y Paula con su melancolía. Cabrales trajo unos sacos para echar unas carreras. Carlos, viendo que había chicas en el grupo, prefirió jugar a “burro”, el muy pillo se puso su supermano.
José Luis llegó en bicicleta y José Antonio montando un andrajoso caballo. Isabel llegó con sus zapatitos de charol y Alberto trajo su camiseta, la de el, la de ella, bueno, esa camiseta tan especial. El otro Alberto apareció con un amigo que tenía muy malas pintas, pero aún así lo aceptamos en la fiesta.
A Miguel Ángel le perseguía un perro mal encarado, pero conseguimos calmar a la bestia dándole unas manzanas. Está claro que las manzanas blancas son las más sabrosas.
Empezaba refrescar y Lali se abrigó con una telaraña dorada que llevaba en el bolso. Era la hora de empezar y Mari-Carmen se puso sus enormes gafotas. Mari-Cruz lamentó haber ido con sandalias, porque iba a coger frío en los pies.
Pablo había traído una vieja Biblia, por si nos podía inspirar. Paco le explicó qué partes teníamos que tener en cuenta y cuales no. Manuel optó por llevar su cuaderno de matemáticas, que le inspiraba mucho más.

Una vez reunidos todos, comenzamos a escribir. A escribir todo tipo de relatos, de cuentos y de ensayos. Nos permitimos, incluso, el lujo de comentar las obras de los grandes autores, y de los pequeños también, aunque, claro, todos los autores son grandes. No podíamos parar.
María Teresa tocaba la trompeta para amenizar el ritual. Entonces apareció Amelia, ataviada de súper-héroe, con una considerable indignación porque no habíamos contado con ella.

–No, mujer, no, no te enojes –le dijimos–, aparca tu batmoto junto a la bici y únete a la fiesta.

Chema quiso aprovechar la ocasión para publicitar su último libro. Le mandamos a tomar viento fresco a la orilla de Portugal.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Keka Deluxe

                                                Dibujo de Universo Pamp.


Keka Muñeca tiene una peca. Se la tapa con crema cuando va a la discoteca.

–¡Mamá, Keka se ha ido a la discoteca!
–¿Pero cómo se va a ir a la discoteca, si tan solo es una muñeca?
–¡Qué sí, que sí, que se ha traído a un noviete!
–¿Pero cómo se va a traer un noviete?

–Señora, un placer, me llamo Alfonsete.
–¡Pero, Keka! ¿Te has traído un muñeco extraño a casa?
–¡Sí, mamá, sí, dile algo!
–Nena, tú no te metas, que esto es cosa de mayores.
–¡Jo, mamá, pero es que es mi muñeca, y ha traído un extraño a casa!
–Qué no, señora, que ha dicho que se llama Alfonsete.
–¿Pero cómo se va a llamar Alfonsete? Si es Kent, yo tenía uno igual cuando era pequeña.
–Qué no, señora, que ya le he dicho que me llamo Alfonsete.
–¿Pero qué dices? ¡Si lo estoy leyendo en tu etiqueta! “Hola, soy Kent, soy el novio de Barbie”.
–¡Pero bueno! ¿Me has engañado? ¿Estás casado?
–Qué no, Keka, que te lo puedo explicar.
–¡Jo, mamá!
–Nena, te he dicho que no te metas en esto. Anda, abre la puerta, que están llamando.

–Mamá, es una señora que viene con una niña y una muñeca.
–¿No tendrán ustedes al marido de la muñeca de mi niña?
–¡Kent! ¿Qué haces con esa muñeca?
–¡Barbie! ¿Qué haces tú aquí?
–¿Y decías que no estabas casado?
–¡Jo, mamá, traeme a mi Kent!
–Nena, no te metas, vete a jugar con la otra nena.
–¡Kent, deja de tontear con esa muñeca boba y vuelve a nuestra casita!
–¡Oye! ¿A quién llamas tú boba? ¡Flacucha!
–¿Qué pasa? ¿Te gusta mi Kent? ¿Te ha contado lo suyo con la vaquera pelirroja?
–¿Pero qué dices? Si entre Jessie y yo no hay nada. ¿Por qué no le cuentas tú lo tuyo con el astronauta?

–¡Mamá, llaman al teléfono, es una tal Jessie!
–Hola, buenas, soy Jessie, del rodeo de Woody. Llamo porque me he dado por aludida.
–¿Pero cómo se ha enterado? ¿Y quién la ha dado mi teléfono?
–Llamo para decirles que no me metan ni a mí ni a mi amado Buzz en este embrollo con el que no tenemos nada que ver.

–¡Mamá, llaman por la otra linea, es Buzz Lightyear!
–¿Desde cuándo tenemos dos lineas de teléfono?
–Jessie, cariño, soy yo. Déjalo, no molestes a esta gente, ya he hablado con nuestros abogados y ellos se encargarán de todo.

–¡Mamá, llaman por la otra linea, es un señor de Disney!
–Buenas noches, soy el abogado de la empresa Disney y represento a los personajes de Pixar. Llamo para exigirles que acaben con este asunto, o nos veremos obligados a tomar medidas legales.
–¡Pero bueno! ¿Cuántas lineas tenemos?
–Mamá, dice que nos quiere llevar al juzgado.
–¡Bueno, se acabó! ¡Cuelga el teléfono! ¡Coge a Keka y vete a la cama! ¡Y devuélvele a la niña su Kent!
–¡Sí, eso! ¡Cariño, coge a tu Barbie y a tu Kent, y vámonos a casa! Señora, perdone por las molestias.
–No, mujer, no. No se preocupe, son cosas de niños. ¿Puedo ofrecerle un café?
–No, gracias, no queremos molestar más, pero… ¿ha pensado que podíamos ir a la tele a contar esto?
–Mmm…, no sé, deje que me lo piense.
–Mamá, ¿puedo ir yo?
–¡Nena! ¡A la cama!

jueves, 30 de octubre de 2014

Reencuentro

                                              Dibujo de Universo Pamp.


–¡Pero bueno! ¿Qué haces tú aquí?
–He venido a recibirte.
–A recibirme… ¿Se puede saber dónde te has metido todos estos años, que no has venido a verme?
–Mamá, estaba muerto. ¿No te lo dijeron?
–¡A mí qué me van a decir! Si yo preguntaba y preguntaba, y tus hermanos no me decían nada.
–Bueno, supongo que no querían que sufrieras, como estabas tan mal y olvidabas las cosas…
–Ya, bueno, pues mira por donde, al final te he encontrado.
–Sí. Te he echado de menos.
–Y yo a ti, hijo, y yo a ti. ¿Estás bien?
–Mamá, esto es el cielo, aquí estoy en la gloria. ¿Quieres que te presente a Dios? También anda por aquí Santa Gema.
–Anda, hijo, dale un abrazo a tu madre, que hace mucho que no te veo.

domingo, 28 de septiembre de 2014

La abuela Manuela

                                                             Dibujo de Universo Pamp.


A la abuela Manuela le duele una muela, pero no va al dentista porque le da miedo. No tiene problemas en sacar las croquetas de la sartén con las manos, y el dentista le da miedo. Ella es así.

Cuando se cansa, se sienta en la silla y se quita una pierna, nunca me acuerdo si es la izquierda o la derecha, y la deja aquí o allí, le da igual. A veces la deja en el cuarto de baño, guardándole el sitio. Cuando se la quita, en su lugar queda un muñón gracioso y regordete, que termina en una cicatriz que parece sonreír.

Si le pregunto por el abuelo, se enfada.
–¡A ese señor no me lo menciones! –grita.
Papá siempre me dice que el abuelo está en la luna, y yo me río porque sé que es mentira.

La abuela Manuela grita mucho, pero enseguida se le pasa el enfado y se pone a cantar. Cuando habla por teléfono, se la oye desde la Conchinchina.

Sus croquetas son enormes y me gustan un montón, pero cada vez que las hace se quema las manos. Siempre está echándose pomada. Huele muy bien.

Las gafas de la abuela son mágicas, con ellas se ve todo muy grande. Cuando me las pongo, todo da vueltas como si montara en la montaña rusa. El otro día llegué a ver el futuro con ellas.
–¡Nena, quítatelas, que te vas a marear! –me dice.
Yo le pido que me haga croquetas y ella me dice que me hará torrijas, que se quema menos con ellas. ¡Mmm, torrijas, qué ricas!

jueves, 14 de agosto de 2014

The dinosaur. Part VI

                                                          Dibujo de Universo Pamp.

Cuando el dinosaurio murió, empezó a echarlo de menos.

38 Velas

                                                   Dibujo de Universo Pamp.


38 Velas ha apagado la muerte por mí, las últimas 22, pensando en el día en que la conocí. Ignoro cuantas le quedan por soplar, pero no se lo pienso preguntar.
38 Velas negras han encendido por mí. Nunca pensé que pudiera tener enemigos, pero la vida es así. Lo que hice o lo que dejé de hacer ya no importa, se pueden unir a la fiesta.
38 Velas he puesto por los que se fueron, por los que aún siguen y por los que vendrán. En esta ceremonia sin tarta hay velas para todos.
38 Velas ya, ¿quién lo iba a decir? Si parece que fue ayer. Y una a una las voy mirando, recordando cada momento, cada soplido, cada deseo, cada decepción… Recordando que ni siquiera tengo un mechero con que encenderlas.

No importa, la próxima vez, en lugar de velas pondré 39 copazos.