Dibujo de Universo Pamp.
–¡Ten cuidado! Si te tragas el chicle, se te pegará en el estómago.
La severa voz del tío Enrique asustó al pequeño Chema.
¡Maldición!
Se había tragado el chicle. Y en qué momento, justo cuando estaba haciendo un globo.
Nunca le habían salido bien, pero en aquel momento estaba preparando el megaglobo.
La angustia se apoderó de Chemita. ¿Seguiría el globo creciendo en su estómago?
¡Qué horror!
Empezaba a ver su tripa cada vez más grande. No sabía qué hacer.
Papá y mamá, como de costumbre, no le creerían. Si no hacía algo inmediatamente, el globo explotaría y su estómago con él.
No podía respirar y se puso colorado.
–¿Qué te pasa, criatura? –Preguntó la tía Adela.
Desesperado, Chemita le explicó el problema.
–No te preocupes, cariño –le dijo–, tienes que beber mucha agua, ya verás como se desinfla.
Corrió a la cocina y bebió un vaso tras otro, hasta notar como se desinflaba la barriga.
–¡Ten cuidado! –dijo el tío Enrique– Si bebes mucho te saldrán ranas en el estómago.
Este es un homenaje al maestro Chema, que parece ser que le hacía perrerías a su sobrina cuando era pequeña.
ResponderEliminarMmmmmm. Muy mal, muy mal, tío Chema.
Aquí te mando al tío Enrique, para que veas lo que es bueno.
Un abrazo a los dos... y a seguir imaginando y dibujando con palabras.
ResponderEliminarElena
Gracias, Elena, por tu visita a mi hostal, vuelve cuando quieras.
EliminarTodos hemos tenído un tío Enrique o una tía Enriqueta para hacernos la p...
ResponderEliminar¡Perrerías a las niñas nooooo!
David siempre sacando punta, jajaja
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarDe perrerías nada, solamente puñetas.
EliminarGracias por tu visita, ya nos iba haciendo falta una Rosa en el Hostal.
De niños sabíamos desatar la imaginación, la liberábamos, nos dejábamos llevar y la palabra, lo que se decía en alto, era muy importante, porque con la palabra creábamos mundos reales, que guardábamos para nosotros. Chemita era un buen ejemplo, yo también me angustié al tragarme un chicle... uff. Y ahora tío Chema, como se le conoce de adulto sigue jugando, con la palabra, creando realidades maravillosas que comparte con todos nosotros. David nos lo ha recordado con su relato... gracias.
ResponderEliminarGracias a ti, por participar en este homenaje...
EliminarPobre Chema, como le haces sufrir, pero en cierta medida se lo merece, jiji. Pero no se lo digas, jaja.
ResponderEliminar¡Qué va a sufrir el Chema! Él se lo pasa chupi con estas aventuras.
EliminarA ver si se mete en el blog y se fija en este homenaje que le estamos haciendo.
Me imagino perfectamente a Chema angustiándose por la evolución de un chicle dentro de su estómago: con la fantasía que tiene...
ResponderEliminarUn beso para los dos (o mejor, uno para cada uno)
El Chema sería capaz de salir volando, con la barriga hinchada, por el mundo, buscando aventuras...
EliminarAl empezar a leer y siguiendo la lectura daban ganas de llamar al SAMUR pra atender a la niña.
ResponderEliminarSin coba esta muy bien.
Saludos
Rufino
Gracias por tu visita al hostal.
Eliminar¡Que no me entere yo que el abuelo Rufino hace perrerías a sus nietos! ¡Que le mando al tío Enrique!
El tío Enrique es un aguafiestas, por no llamarle pregonero de lo malo. Pobre Chema. No será, David, que a ti te gustaría ser el tío "Quique" y hacerle sufrir con esos infortunios. Mira que si el tío Enrique acierta también con lo de las ranas... Creo que el profe te va a suspender, pero no porque el cuento esté mal. Está muy bien.
ResponderEliminarUn abrazo para los dos.
Mmmm, me parece a mi que tu has ejercido de tío Alejandro, y le has hecho la puñeta a tus sobrin@s.
ResponderEliminarGracias por tu visita, ya sabes que siempre eres bien recibido en mi humilde hostal.